Reflexiones - October 16, 2016

"¿creen ustedes acaso que Dios no hará justicia a sus elegidos, que claman día y noche, y que los hará esperar? Lc. 18, 7

El evangelio de este domingo nos exhorta a orar siempre sin desanimarnos y el ejemplo que nos da el Señor es la parábola de la viuda y el juez que no temía a Dios ni respetaba a los hombres. El hecho es que era un hombre despreciable. Pero “por la perseverancia de la viuda que le pide "hazme justicia " Lc. 18, 6, "este hombre hace justicia para que no lo siga molestando”.

La perseverancia de la viuda también nos puede conectar con el crecimiento de nuestra vida espiritual a través de la oración. Recuerda que el invocar al Señor es una gracia que recibimos del Espíritu Santo, y que mediante este don de Sabiduría pone al alcance de las almas sencillas, el conocimiento de Dios y de lo que a Él se refiere. También nos hace saborear con simpatía y convicción que Dios es Creador, Redentor, Santificador... Este don hace que perseveremos en la oración de agradecimiento, de arrepentimiento, de acción de gracias, y de intersección....

Pero también la oración crea en nosotros una sensibilidad hacia los que sufren, hacia los pobres, hacia los enfermos, hacia los que viven atormentados en su vida interior. Es la oración perseverante la que nos hace intimar con el Señor, "para consolar a mi pueblo". Isa. 40,1

Sin embargo, sabemos que en nuestra experiencia espiritual hay momentos de "noches oscuras", y esa "hoguera de la fe" medio que se apaga, y desaparece el entusiasmo, y nos vamos instalando en una rutina religiosa, y lo peor es que nos parece que ya no podemos seguir creciendo espiritualmente. Sin embargo, no podemos desanimarnos y dejar de orar con insistencia y perseverancia ni dejarnos llevar de la rutina, ni acortar el tiempo de orar. No olvidemos el balance entre el ser y el hacer.

A veces sería bueno ir a un profundo discernimiento y hacernos preguntas. ¿Qué pasa que nuestra vida de oración no es fecunda? Pueden ser situaciones de trabajos estresantes, familia, también problemas afectivos, psicológicos un cambio de trabajo, éxitos, fracasos, problemas de edad…. Es importante en estos casos discernir, con la dirección espiritual y los retiros espirituales. Recuerda como dice el Salmo 120.1 "El auxilio nos viene del Señor que hizo el cielo y la tierra".
Quizás para muchas madres que no tienen mucho tiempo para orar, les puede ayudar el ejemplo de hacer una composición de lugar y pensar como oraba María en su casita de Nazaret. Su amor y su perseverancia, en los momentos difíciles.
Te invito en este mes de octubre a rezar los misterios del rosario a María la Madre de Cristo, con perseverancia, y darle gracias por tantas bendiciones, en tu comunidad, y en tu familia. Amen.