Reflexiones - January 3, 2016

“Entraron en la casa y vieron al niño con María sus madre, y postrándose lo adoraron” Mt. 2, 11

Hoy la Iglesia celebra la fiesta de la Epifanía este acontecimiento es la aparición corporal de Jesús en nuestra historia,

Jesús se nos revela en esta fiesta con el amor de Dios. “Tanto amo Dios al mundo que le dio a su Hijo unigénito” Jn 3, 16. Así Dios nos amó dándonos su regalo de amor, su Hijo.

En estos días en que agradecemos los regalos recibidos, no tanto por el valor sino con la buena voluntad de quien nos recordó, debemos agradecer al Padre bueno por el regalo de “nuestra salvación”. Sobre todo “el gran regalo de la fe”.

Jesús se nos presenta en los brazos de su madre María, la mujer de la fe comprometida con el plan de Dios. La Virgen nos invita a creer en él.

A los magos la fe se les manifiesta a través de una estrella. “El pueblo que andaba en tinieblas vio una luz” Mt. 4, 16.

También a nosotros se nos manifiesta la “luz “para iluminar nuestra ceguera Spiritual. Necesitamos esa luz de Cristo para dar razón de nuestra fe. A veces vivimos con mucha superficialidad, y se nos olvida que, “nosotros somos la luz del mundo” Estamos llamado a ser testigos de la verdad con nuestro ejemplo de vida.

Decía el P Arrupe “No hay nada más practico que encontrar a Dios. Es decir enamorarse profundamente y sin mirar atrás. Aquello de lo que te enamores, lo que arrebate tu imaginación, afectara todo lo que hagas, levantarte por la mañana, lo que hará con tus atardeceres…”. Pidamos al Señor en la Eucaristía encontrar a Dios, como los magos, con humildad, vaciándonos de nuestro orgullo, y ceguera. Que la humildad y la generosidad sean el sello de nuestra santidad.