Reflexiones - August 9, 2015

En aquel tiempo, los judíos criticaban a Jesús porque había dicho: Yo soy el pan bajado del cielo"... Jn. 6,41

Leía hace días una frase del P. González Buelta, s.j. que nos puede ayudar a reflexionar. “¿Esta nuestro corazón enteramente libre para discernir y acoger la propuesta de Dios en nuestra vida?".

Hay diferentes actitudes frente a las propuestas de Dios en nuestra vida.

La primera actitud la encontramos en la lectura del libro de los Reyes donde el profeta Elías después de una gran victoria sobre los profetas de Baal pasa por una crisis existencial, y cansado de luchar le dice al Señor: - "Basta Señor quítame la vida..." 1 Rey.19, 4. Sin embargo Dios no lo abandona y se le manifiesta como compañero y le dice "levántate y come que el camino es superior a tus fuerzas"

La segunda actitud la encontramos con los seguidores de Jesús entre ellos algunos discípulos que conocían a Jesús y su familia y no podían discernir y acoger su verdadera identidad de Hijo de Dios. Ellos veían a Jesús "tan cotidiano" que su mente y su corazón no eran libres para reconocer en Jesús, lo nuevo "el pan que da la vida"

Que podemos sacar de la actitud de Elías, y del pueblo de Dios. Estamos frente al misterio de la libertad humana, unos dicen: "Si este hombre es el Hijo de Dios”, y descubren que gracias a el podremos participar de su victoria sobre la muerte. Les aseguro: el que cree en mi tiene vida eterna, y acogen la propuesta que Jesús el carpintero de Nazaret les hace de comer su cuerpo y sangre, su alma y divinidad.

Quizás este evangelio nos cuestiona a todos si somos capaces de liberarnos para reconocer la propuesta del Señor de alimentarnos con su cuerpo para caminar llevando su amor y una palabra de vida.

El ejemplo lo tenemos en la fiesta de la Asunción de la Virgen que celebramos este 15 de Agosto, la madre nos enseña, "que el amor de su Hijo nos alimenta para convertirnos como ella en una ofrenda agradable a Dios, amando, dándonos y consolando a los demás".