Reflexiones - July 5, 2015

En aquel tiempo fue Jesús a su pueblo....cuando llego el sábado empezó a enseňar en la sinagoga...la multitud que lo escuchaban decían: ¿De dónde saca todo eso?...Y esos milagros de sus manos? ...Y desconfiaban de él. Mc.6, 1; 2; 3.

El evangelio de este domingo nos presenta el rechazo de Jesús en su pueblo. Jesús se presenta en la sinagoga de Nazaret. Con cuanta alegría se puso de pie para explicarles el mensaje de salvación. Sin embargo frente a su mensaje de salvación hay dos actitudes:

La primera actitud es cerrar nuestro corazón a la actuación divina. ¿"quien le ha dado esa sabiduría y esa capacidad de hacer milagros"? Mc.6,2

El ser humano a veces construye diferentes muros que impide el acceso a su interioridad herida por el pecado. La superficialidad, el rechazo, y la desconfianza forman parte de sus mecanismos de defensa que protegen sus debilidades, sus pecados. Y esa fue la realidad que experimento Jesús en la sinagoga de Nazaret, con sus compatriotas. ¡Es la incapacidad de ver más allá de las apariencias!

Recuerda que: "Dios nos ha creado sin nuestra colaboración, pero no nos va a “salvar ni a santificar sin nuestra intervención". San Agustín.

Existe otra actitud frente a Jesús, el Hijo de Dios.

Son los que descubren la pureza de intención de Cristo, y quieren vivir y aceptar con sencillez y pureza de corazón la cercanía y la amistad de Jesús. Existe esos seres humanos en primer lugar la Virgen María, con su capacidad de aceptar el plan de Dios. Un Zaqueo despreciado rechazado, desacreditado, pero permite " que la pureza se hospede en su impureza", y cambia su vida....

Finalizo con esta pregunta. ¿Sabes descubrir a Jesús, en tu historia, a través de tu oración personal, en la Eucaristía, y en la comunidad parroquial, reconoces que él tiene un propósito de salvación para tu vida?