Reflexiones - July 19, 2015

“Vengan conmigo a un lugar solitario, para que descansen un poco” Mc 6,31.

Estamos en las vacaciones del verano, tiempo de playa, de descanso, donde el sol se oculta más tarde, y tenemos más tiempo para leer y reflexionar.

En el Evangelio de esta semana el Señor invita a sus discípulos a “un lugar aparte a descansar, y encontrarse consigo mismo”, para llenarse de la gracia del Señor y vivir una vida plena. Jesús sabe que necesitan crecer espiritualmente, porque para comunicar luz a otros, primero tenemos que obtenerla nosotros. No puedo comunicar la sonrisa, si me cuesta sonreír, no puedo hablar de la alegría cristiana, sino la siento, es más, no puedo orar con mis hermanos y hermanas si esta oración no llena mi alma, no puedo aparentar ser luz del mundo si vivo en oscuridad.

Dice el Señor: “yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” Jn. 10,10.

Hace días leía algo sobre la evangelización que me hizo reflexionar: “La evangelización no es tanto un problema teológico como personal”.

Jesús sabía que la evangelización necesita del testimonio de vida y para dar testimonio es necesario ser testigo. Que bien lo dice el papa Francisco: La evangelización no se hace por proselitismo sino por atracción.

Jesús escucha a sus discípulos sobre lo que habían hecho, pero quiere ante todo que no se vean atrapado por el triunfalismo de las muchas cosas que hay que hacer y que nos desgasta.

El evangelista dice: ”Que habían muchos que iban y venían y no le dejaban tiempo ni siquiera para comer” Mc 6, 31. Jesús quiere que descansen y se encuentren consigo mismo.

Necesitamos asimilar lo que el Señor nos dice para ser fecundos evangelizando. El discípulo necesita llenarse del Espíritu de su maestro y Señor. Esa relación a través del silencio, la oración y la Comunión nos interpela, vivifica, estimula, reanima, edifica… y crea vida divina, para ser Maestro-discípulo,

Evangelizador-evangelizado, para que todo sea para la Gloria de Dios en la evangelización