Reflexiones - Jun. 7, 2015

"Tomen esto es mi cuerpo". Mc.14, 22

Hoy la Iglesia celebra la Solemnidad del "Corpus Christi". La historia de esta fiesta nos llega desde el 1263. Fue instituida por el Papa Urbano IV, para recordar un milagro en Orvieto, Italia.

Un sacerdote celebraba misa y dudaba de la presencia real de Cristo; su cuerpo sangre alma y divinidad, y mientras pasaba por esa crisis de fe, vio que salía sangre de la hostia consagrada, y el corporal quedo teñido con la sangre de Cristo. Hoy en día se conserva esta tela del corporal, y se venera en la Catedral de Orvieto.

Esta fiesta que hoy celebramos es una invitación para fortalecernos en la presencia real de Cristo en la Eucaristía. San Agustín decía una frase que nos puede ayudar a profundizar en este misterio de amor: "Crean lo que reciben, reciban lo que creen, conviértanse en lo que reciben".

Creer en la presencia de Cristo y convertirnos a Él, en la Eucaristía es creer que él puede transformar mis sentidos para escuchar lo positivo del hermano para acercarlo al Reino de Dios, nuestra salvación. Es ver con la compasión de Cristo, reconociendo mis límites y los del hermano. La comunión del cuerpo de Cristo, me abre los ojos para convertirme cada día. No hay conversión no hay cambio espiritual en nuestra vida, si nuestro cuerpo, y en concreto nuestra afectividad no se convierte. Tenemos que dejar actuar a Cristo, el pan de vida, en el secreto de nuestro corazón, para que seamos

"imagen de lo que comemos”. "Tomad esto es mi cuerpo" Mc. 14,22

Hoy al recibir la Eucaristía pregúntate. ¿Cómo puedo hacer más visible a Cristo Eucaristía, en mi vida familiar, laboral, y comunitaria?

¿Qué tiempo pasas delante del Santísimo Sacramento adorándolo? Pídele que te abra tus sentidos corporales, para ser más sensible ha

situaciones nuevas, y fortaleza espiritual para llevar alegría y esperanza, a nuestras familias cristianas, y nuestra sociedad.