Reflexiones - June 28, 2015

"Contigo hablo, niña, levántate". La niña se puso en pie inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Mc. 5,41-42

Siempre que leo este Evangelio me llama la atención ver a Jesús levantando de la muerte a una niña, pero también la actitud del Padre de la niña Jairo jefe de la sinagoga, que se arrodilla a los pies de Jesús, y le suplica por la sanación de su hija agonizante. Si nos fijamos detenidamente en este evangelio, veremos que la mujer que padece las hemorragias, también se postra ante El. En la tradición judía solamente se podían arrodillar ante Dios. Sin embargo encontramos dos ejemplos de fe, en aquellos dos seres humanos que descubren lo que otros no vieron. Mientras "unos se burlaban" Mc. 5, 40, ellos descubrieron el amor misericordioso del Hijo de Dios hecho hombre.

Estos dos seres humanos están en crisis, yo les llamaría la muerte del corazón que existe cuando se vive en la angustia y el dolor de ver que tu hijo se te muere y no puedes humanamente hacer nada, pero también está la angustia de la mujer hemorroisa que ve como la enfermedad va apagando su vida, y el rechazo de una cultura que no se acerca a ella por los flujos de sangre, y "la llaman impura".

Sin embargo Jesús se va por encima de la incredulidad de aquel pueblo solo se fija en la fe y la humildad de aquellos dos seres humanos. "Hija tu fe te ha salvado", Mc. 5,34 y en el caso de Jairo, "No tengas miedo solamente ten fe". Mc.5, 36. y se da el milagro, porque como dice el libro de la Sabiduría: “Dios no hizo la muerte ni goza destruyendo a los vivientes" Sab. 1,13 Profunda reflexión que no debería olvidarse en nuestros tiempos!

Hay otro punto de reflexión en este Evangelio es la niña, a la cual Cristo le devuelve la vida -Talitha kum- (que significa Niňa a ti te digo levántate). Esa es la muerte del cuerpo. Pero quizás hay muchos jóvenes en nuestra comunidad que no están muertos físicamente, pero si sufren la tristeza de no encontrar sentido a sus vidas, muchos viven sin propósito cristianos, sin esperanza, a veces nos encontramos con una tasa de suicidio en jóvenes alarmantes.

A nosotros como comunidad de fe nos toca presentar a estos jóvenes el rostro de Jesús el Dios de la vida, sigamos el ejemplo de Jesús, hay que acercarse a los jóvenes, crear y dinamizar los grupos de jóvenes parroquiales, tenemos que cicatrizar heridas, hay muchos jóvenes de familias disfuncionales que esperan una palabra que los ayude a levantarse - Talitha kum-y sobre todo a caminar con la ayuda de los sacramentos, con alegría y esperanza cristiana. Amen.