Reflexiones - May 17, 2015

"El Señor Jesús después de hablarles, ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios" Mc.16,19

Hoy celebramos la solemnidad de la Ascensión del Señor.

Jesucristo ha sido exaltado por Dios, el primero de los hombres y la Cabeza de la Iglesia.

Que bien lo dice el Salmo 46: "Dios asciende entre aclamaciones....Dios se sienta en su trono sagrado".

Hoy queridos hermanos hay un hombre que se eleva, llevando al cielo las almas de todos los hombres y mujeres desde Adán y Eva, purificados por la penitencia, los profetas, y tantas almas buenas que acompañaron a Cristo el vencedor de la muerte y el pecado, el que con su sangre nos redimió, entra "entre aclamaciones"... Y se abren las puertas del cielo para todos los creyentes. Si, hoy celebramos la fiesta de un hombre que con sus manos heridas, y con el corazón traspasado por la lanza se sienta a la derecha del Padre con todo el poder y la gloria. "Todo lo puso bajo sus pies..." Efes.1, 23.

Se llena de alegría nuestro corazón porque tenemos un abogado ante el Padre, que intercede por su Iglesia, y desde la diestra del Padre nos enviara el Espíritu Santo, para llevar las almas al arrepentimiento, y la salvación.

Hay una frase de Jesús en el evangelio de Juan, que hoy tienen un profundo significado: " voy a prepararles un lugar y les conviene que me vaya, para que donde yo este, estén ustedes conmigo". Jn.14, 2-3

Hoy Jesús en la gloria del Padre nos mira con amor, y sabe de todos nuestros sacrificios, y de nuestras miserias, y grandezas. Hoy estamos alegres porque sabemos que un día nos espera en la casa "no construida por manos de hombre", 2

Cor.5, 1, y " donde ni ojo vio ni oído escucho lo que Dios ha hecho por todos sus hijos después de esta vida". 1 Cor. 2,9

Allí nos espera Cristo esa es nuestra familia, esa es la Iglesia triunfante, la de los mártires de todas las épocas, y también de este siglo XXI, es la patria de su Madre la llena de gracia, la de san José, su castísimos esposo, la de todos los santos, y santas. Sin embargo como dice el Libro de los Hechos: "no podemos quedarnos mirando al cielo", tenemos que trabajar en nuestra parroquia en la Nueva Evangelización: "Es un seguimiento en el cansancio de todos los días, con cruces y agonías, Mc.14, 33, con alegrías y consolaciones Mc. 9,2, pero siempre mirando al Señor: fijos los ojos en el que inicio nuestra fe... Y está sentado a la derecha del

Padre”. Papa Francisco.