Reflexiones - Mar. 29, 2015

Cristo a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario se despojó de su rango y tomo la condición de esclavo. Y...se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levanto sobre todo y le concedió el Nombre -sobre -todo -nombre...al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo y la tierra... Flp. 2, 6-10

Hoy Domingo de Ramos comienza la solemnidad de la Semana Santa. La Iglesia nos presenta la entrada de Jesús en Jerusalén, y la bendición de los ramos, y después seguidamente se lee la Pasión de Ntro. Señor Jesucristo según San Marcos.

En esta Semana Santa los hombres se dividirán en dos grupos los que viven en las tinieblas y destruyen la vida. Y los que aman y tratan de vivir en la luz, arrepintiéndose de sus pecados, y con las palmas proclaman que Jesús es el Señor para la gloria de Dios Padre " Flp. 2, 11.

El Jueves Santo es la institución de la Eucaristía, es el sacramento en que Jesús se nos da con su Cuerpo, Sangre, Alma, y Divinidad, y se ofrece al Padre, actualizando el sacrificio del Calvario. Es la noche de la institución del sacerdocio: "hagan esto en memoria mía", es hacer presente a Cristo aprendiendo de su amor y entrega.

El viernes Santo encontraremos sobre el calvario a los que se burlan y maldicen y también los que oran, en primer lugar su Madre, la Santísima Virgen María orando por todos nosotros, allí estaban San Juan y el buen ladrón.

El buen ladrón no sabemos su nombre, Cristo al final de su vida tuvo que conocer a tres ladrones: Barrabas al que le dieron la libertad por Cristo, y en la cruz a dos seres humanos con un expediente terrible, habían matado, robado, uno maldecía, el otro decía: "tú y yo estamos aquí porque hemos pecado, el nada ha hecho. "Señor acuérdate de mí en tu Reino". Quizás este hombre escucho a Cristo decir: “Padre perdónalos que no saben lo que hacen", y esas palabras le toco el corazón. Dicen algunos que le robó el cielo a Cristo, no el Paraíso estaba hecho para aquel hombre que hizo un acto de arrepentimiento y de fe en el momento de la abominación, de la derrota temporal, donde la Divinidad de Cristo se ocultó, y hasta sus apóstoles se ocultaron. Este hombre reconoce que su castigo era merecido, y obliga a callar al otro ladrón, reconoce a Jesús como Rey, y lo llama Señor, y declara que cree en un Reino que trasciende este mundo. En la humillación de Jesús encontró, su Salvación.

Oh Señor tu cuerpo muerto ahora descansa en los brazos de tu madre. Toda esta terminado. A través de tu pasión y muerte has renovado todas las cosas. Permíteme Señor proclamar con toda la Iglesia en la Vigilia Pascual, cuando se encienda tu Luz triunfante sobre la muerte y el pecado: tú eres Señor para la gloria de Dios Padre. Amen