Reflexiones - Feb. 22, 2015

“Convertíos y creed en el Evangelio" Mc. 1,15

Comenzamos el Miércoles de Ceniza el tiempo litúrgico de Cuaresma. Durante este tiempo nuestros Catecúmenos entran en la etapa final de preparación al bautismo, pero también es un tiempo en que la Iglesia nos invita a renovarnos espiritualmente para celebrar el misterio de nuestra redención, la Pascua del

Señor Jesús, su pasión, muerte y resurrección.

¿Como podemos renovarnos espiritualmente?

Es un tiempo de retiro, es un tiempo de penitencia y oración. La Iglesia nos invita a abstenernos de comer carne los viernes de Cuaresma. Como interpretar esta práctica, en un mundo donde hay millones de hermanos nuestros que viven en una pobreza absoluta y para los cuales esta norma seria un chiste de mal gusto, y para algunos un tiempo para comer langostas y camarones....

Nunca ha sido el sentido de la Iglesia que solamente cambiemos de menú.

La invitación de la Iglesia es de abstenernos de cosas que nos gustan para compartirlo con los más necesitados, es ser solidario con el pobre, a veces encontramos familias que no les alcanza para comprar los alimentos, ayúdalos, hay ancianos que no les alcanza el retiro para comprar sus medicinas....

Pero también es un tiempo de oración. El Evangelio nos dice que el Espíritu llevó a Jesús al desierto y allí vivió su experiencia de oración, pero, también fue tentado como tú y yo. Recuerda que Jesús era humano y divino, humano porque compartió en todo nuestra condición humana, menos en el pecado, y divina porque era Hijo de Dios.

Jesús nos da un ejemplo de vida espiritual, porque a través de la oración el descubre el Plan de Dios, y cuál es su misión, no exenta de tentaciones.

Pidamos al Señor en esta Cuaresma que nos haga consientes del verdadero sentido de la limosna, el ayuno y la oración, muriendo en ti Señor y a través de ti, a falsos apegos, avaricia,ira, impaciencia y mezquindad, sobre todo una vida a veces llena de superficialidades, y de egocentrismo donde solo me preocupo por mi mismo-a, mi fama, mi prestigio, mi poder.

Te suplicamos Señor que nos hagas consiente, que para regocijarnos de tu resurrección hay que morir al pecado, hay que practicar la caridad donde nos duele, hay que ayunar de muchos “alimentos" que nos deshumanizan. Y orar incluso cuando tenga miedo de enfrentarte y enfrentarme, aun cuando parezca que nada sucede en mi vida. Permítenos Señor verte en la luz de tu misericordia, y convertirnos en esta Cuaresma en el espejo de tu amor.