Reflexiones - December 6, 2015

Una voz grita en el desierto: Preparad el camino del Señor...; que lo torcido se enderece… Lc. 3, 6

En este segundo domingo de Adviento la liturgia nos presenta la figura de Juan el Bautista. Lucas nos hace unas referencias históricas para destacar que la venida de Jesús el Hijo de Dios, se nos da en un contexto histórico, y geográfico, no es como dicen algunos un “invento” o un cuento.

Una pregunta valida seria: ¿quién es Juan el Bautista?

Juan el Bautista es el precursor del Mesías, el mismo lo decía: "soy una voz que clama en el desierto, preparando el camino del Señor".

Juan es el profeta de Dios, es el último profeta que nos indica hacia donde tenemos que mirar. "Yo los bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo... el los bautizara con Espíritu Santo y fuego... "

Lc. 3,16

La pregunta sería, ¿todos descubrieron en Juan "la voz que clamaba pidiendo un cambio de vida? Sabemos que no todos escucharon su llamado. Conocemos cómo termino la vida de Juan. "Nadie es profeta en su propia tierra. " Solamente una minoría preguntaba. ¿Qué tenemos que hacer? Y se bautizaban como un signo de arrepentimiento. El Bautismo del perdón de los pecados lo traería al Cristo, el Hijo de Dios.

Yo me pregunto ¿si Juan predicara hoy en nuestras calles sobre el arrepentimiento, cuál sería la respuesta nuestra?

¿Seriamos capaces de descubrirlo entre el desenfreno grupal de un "black Friday", donde se compra compulsivamente? O "jueguito de Candy crush” del teléfono celular.

Sin embargo, hay personas que si quieren "enderezar lo torcido", hay quien pregunta hoy en día ¿qué tengo que hacer para cambiar, y dar frutos?

En estos días pude ver en una tienda de nuestra ciudad, una pobre anciana que no podía con el peso de sus compra, y vino un joven y le dijo: mi viejita no se preocupe que yo se lo cargo, la señora le dijo: tengo el carro muy lejos, el joven le contesto, "no se preocupe déjeme ayudarla". Cuando llegaron al carro la pobre señora quiso darle una propina, el joven le dijo: no gracias, no es necesario, la señora le dijo: hijo no entiendo ¿porque haces esto? Él le contesto: ¿Ud. es cristiana? Ella le dijo si, pues lo hago por todo lo que El hizo por mí: el cargo la cruz de mis pecados, mucho más pesada que sus mandados. La señora emocionada le dio un beso de agradecimiento.

Como vez hay mucha gente que ha tomado muy en serio su conversión.

Cuando recibas la comunión pregúntate, que tengo que enderezar, y mejorar en este tiempo de adviento, para ser más generoso con mi familia, y mi comunidad.