Reflexiones - December 20, 2015

María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, entro en casa de Zacarías, y saludo a Isabel....." Lc.1, 39

Al meditar este evangelio sobre la visita de María a su prima Isabel, reflexiono sobre dos actitudes que se dan cuando Dios nos visita, o tenemos una experiencia de Dios.

La primera actitud, es quedarnos como espectadores, como instrumentos "pasivos". A veces es más fácil " admirar lo que Dios ha hecho”, que experimentar y actuar, olvidándonos de la "praxis Cristiana".

La segunda actitud es la de María la madre de Cristo. Ella recibió " el anuncio que iba a concebir al Hijo de Dios por obra dl Espíritu Santo", acepta el Plan de Dios, y " se puso en camino". Porque ella tiene el espíritu de su Hijo, "el amado del Padre”. Ella está llena del Espíritu Santo, que la interpela a servir, a dar vida, a desafiar los contratiempos de caminos inhóspitos, a desinstalarse de la comodidad de su casita, llevando en sus entrañas la vida Divina a su prima Isabel. El "Si" amoroso de María nos compromete

Cuando amamos, somos poseídos por otro, ya no nos pertenecemos. Es el Espíritu Santo el que habita en nuestro corazón, y orienta nuestra vida, y nos hace buscar la satisfacción del otro, familiares y amigos, hacerles compañía, preocuparnos de sus problemas, materiales y espirituales, no es un amor exclusivo, ni excluyente, sino abierto y orientado "a dar mucho fruto".

En este Año de la Misericordia, podemos aprender de María:

A través de la oración del Rosario, su relación de amor con el Señor. La Virgen es maestra de vida espiritual y de oración. Con María aprendemos a conocer el corazón amoroso de Dios, su vida, su sabiduría, su ternura para con todos, especialmente con los más necesitados. María no era "complicada", ella descubrió enseguida a quien tenía que servir, en este caso es Isabel su prima, la anciana, la necesitada, que lleva en sus entrañas al último profeta del Antiguo Testamento. María lleva en sus entrañas la alegre noticia del Amor hecho Hombre, Jesús, signo de la Nueva Alianza de Dios con toda la humanidad.

En este gesto de Amor, Isabel descubrió a través de María la presencia del Dios que consolaba, y servía. "En cuanto tu saludo llego a mis oídos, la criatura salto de alegría en mi vientre. Dichosa tu que has creído..." Lc.1, 45.

Que la Comunión del cuerpo de Cristo nos interpele como María a ponernos "en camino", para llevar la alegre noticia de la Salvación a los más necesitados de nuestra familia y comunidad.