Reflexiones - November 29, 2015

"Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio,...las preocupaciones del dinero, y se os eche encima de repente aquel día... Lc. 21, 34-36

En este primer domingo de Adviento comienza el ciclo C del nuevo año litúrgico.

Hay dos tiempos fuertes de la liturgia, que sirven de preparación, al nacimiento de Jesucristo, en la Navidad, y la celebración de la Pascua de resurrección.

Quisiera preguntarte: ¿cuál es el mensaje de este domingo de Adviento? El mensaje es bien claro. Las cuatro semanas de Adviento es una invitación a estar "despiertos" para ver que nuestra salvación viene por Jesucristo. Lo contrario de estar despierto es vivir dormido. Un cristiano dormido es una persona que no "ve", no "piensa”, y no "vive "en el tiempo presente. Hay que pedir "fuerza" al Señor, a través de la oración para que nos abra los ojos, para despertar del mundo de la indiferencia, de las preocupaciones, que no me dejan reconocerlo a Él, que es la Luz de mi vida, mi Salvación. Pidámosle en este Adviento al Señor, pensar como el: “tengan los mismos sentimientos que tuvo Cristo, el cual siendo de condición divina, se hizo el más humilde de los hombres”. Flp.2, 6. Quizás tengo que practicar más la humildad en mi familia, en mi comunidad. “niégate a ti mismo carga con tu cruz, y sígueme”....Lc 9, 23.

Vivir: Dicen que los ejemplos arrastran. Tenemos que pedirle al Señor que nos fortalezca en la fe, para vivir como el en justicia en un mundo de muchas injusticias, y dolor. Quizás una buena pregunta esperando la venida del Señor es: En mis relaciones con el prójimo: ¿actuó con recta intención? Quizás este sería un tiempo de purificar mis intenciones para amar.

Porque la venida de Cristo al mundo hay que verla desde la perspectiva de un Padre amoroso que ve tanto odio, tantas situaciones de guerra e injusticias, pero que no odia al mundo, lo ama. "Tanto amo Dios al mundo que envía a su Hijo". Se encarna, y muere en la Cruz por nuestro pecados, eso es lo que celebramos, "no son luces, o arbolitos,” (que no es malo), pero lo más importante, es nuestra Salvación".

También hay una segunda venida. “La parusía" es una invitación a seguir, mirando, pensando, y viviendo como Jesús, " Para que no se nos eche encima de repente aquel día". Jesús vino y vendrá al mundo porque desea salvarlo. Sería muy buena pregunta en este Adviento: ¿Y que yo deseo hacer por salvar al mundo?

Al recibir la Comunión vamos a pedirle al Señor prepararnos a su venida, haciendo el bien a los más necesitados de Salvación.