Reflexiones - November 1, 2015

Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos" Mt 5,3

En esta semana celebramos la fiesta de Todos los Santos y la Conmemoración de todos los fieles difuntos. Me gustaría reflexionar sobre estas celebraciones.

La fiesta de todos los santos se celebró de forma universal en toda la Iglesia a partir del siglo lX. Sin embargo al principio del cristianismo la primitiva comunidad cristiana sentía una profunda veneración por los hermanos mártires hombres, mujeres y niños, que daban su vida por Cristo. Después de las persecuciones los cristianos siguieron honrando la memoria de los mártires, pero también la memoria de otros cristianos, que a veces de una forma anónima habían dado un ejemplo y fidelidad a Cristo.

Siempre que llega este día recuerdo a tantas persona que a lo largo de mi vida, fueron ejemplo de fe viva. Quien no recuerda una abuelita, una tía, un padre una madre, sacerdotes, religiosas, que de una forma anónima nos dieron un ejemplo en situaciones bien difíciles, alentando, consolando, dando muchas veces "hasta el extremo". Pues de estos pobres " es el Reino de los cielos".

Esta fiesta de todos los santos es un llamado a la santidad, viviendo la voluntad del Padre en la cotidianidad de la vida. Dice el Papa Francisco: " En el seguimiento del Señor, cuando está ausente la lucha o la vigilancia sobrevienen...muchas tentaciones de idolatrías...nos fabricamos ídolos....para poner allí nuestra esperanza... y en el fondo lo que queremos es controlar a Dios, es la tentación del enemigo de Dios que nos ataca con el pecado de vanagloria, soberbia, pseudos verdades, egoísmos, todas estas tentaciones nos apartan de la pobreza de espíritu, y de la santidad de vida".

La celebración de los fieles difuntos, es también un día para recordar a todos aquellos hermanos nuestros que ya partieron de este mundo, familiares y amigos, y que están en la presencia de Dios "Donde ni ojo vio ni oído escucho lo que Dios ha preparado para los que lo aman" 1 Cor. 2,9.

Otros hermanos difuntos en el purgatorio necesitan nuestras oraciones y sacrificios, donde se van purificando para entrar en el "cielo nuevo y la tierra nueva", la Iglesia triunfante, con Cristo y su Santísima Madre. Esa es la patria de todos nosotros, allí esta nuestra familia eterna, "los pobres de