Reflexiones - October 4, 2015

Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre Mc.10, 9

En el principio del libro del Génesis se nos habla de la unión del hombre y la mujer para formar una familia- "no está bien que el hombre este solo ; voy hacerle alguien como el que le ayude...se unirá a su mujer y serán una sola carne" Gen 2, 18; 24.

Sin embargo sabemos que desde el principio la familia sufrió las consecuencias del pecado original, y desobedeció al plan de Dios, pero el sueño de Dios con la familia se cumplió con Cristo, que se encarna en el vientre de María la llena de gracia, para salvar la familia humana, y darnos un ejemplo junto a la familia de Nazaret.

Decía el Papa Francisco en su discurso ante el Congreso de nuestro país: “Que la familia ha sido el fundamento de la construcción de nuestra patria....pero no puedo esconder mi preocupación, porque desde el interior y el exterior las relaciones fundamentales del matrimonio son puestas en duda....".

¿Quién pone en duda y en peligro los fundamentos de la familia?

La familia es atacada por distintos intereses, pero también hay a veces en las parejas que quieren casarse falta de preparación para la vida familiar y falta de valores y virtudes familiares. Muchos no saben del sentido del compromiso y el sacrificio cristiano. Ej. . muchos jóvenes estudian una carrera por cinco años, y en algunos casos un compromiso para toda la vida se decide en unas horas , un fin de semana de charla al matrimonio, y a veces si las pareja descubren en esas charlas, que tienen que darse más tiempo en su relación de noviazgo porque algo no anda bien entre ellos, es prácticamente imposible parar la boda, porque ya tienen fechas y las presiones familiares y sociales son muy fuertes...

Al final del evangelio de hoy el Señor nos invita a proteger la familia y en

particular a los no-nacidos desde el vientre de la madre. Oremos por todos,

también por las parejas que tienen problemas a veces las cargas y tragedias de la vida pueden poner sobre un matrimonio una presión psicológica y afectiva más fuerte de la que pueden soportar. Unámonos en oración para que las familias sientan la compasión del Señor y puedan recibir de la comunidad parroquial la acogida y una palabra de consuelo y de esperanza cristiana.