Reflexiones - October 25, 2015

"Hijo de David ten compasión de mi". Mc.10, 52

Hace días leía en uno de los periódicos de nuestra ciudad, "que se aceptaban aplicaciones de personas de bajos recursos para apartamentos". Si te fijaste en las noticias, allí se encontraban cientos de personas, para los que no alcanzaban unas decenas de apartamentos. Muchos de ellos dormían desde la noche anterior, pero lo más triste era que había muchos ancianos enfermos, "esos son nuestros ciegos", personas desvalidas, que piden compasión como el ciego Bartimeo.

Las acciones sociales son muy importantes, y ojala hubieran mucho más..., pero yo siento que también hay que escuchar a nuestro pueblo, y entre ellos a muchos ancianos necesitados de ayuda y también de una palabra de fe y de esperanza.

Hoy el ejemplo lo encontramos con Bartimeo: "muchos lo regañaban para que no gritara". El grito del pobre y de las personas con problemas y necesitadas a ellos no les gustaba oírlos, les hubiera gustado mantenerlos en la periferia, "calladitos", y donde no se oyeran sus gritos pidiendo compasión".

Sin embargo Jesús oye el grito del ciego, y el de todos los necesitados que reconocen sus limitaciones materiales y espirituales. A Bartimeo no le desanima las recriminaciones que recibía, el tenia fe en aquel hombre que llamándolo le dijo: ¿"Que quieres que haga por ti?"

Este hijo de Dios, cuando se encontró con la "Gracia de Dios, que es Cristo", reconoce su limitación y le dice: "Señor que pueda ver". Jesús le dijo: "Anda tu fe te ha curado". Y recobro la vista y lo seguía...

Bartimeo responde al milagro de Jesús en su vida siguiéndole. Se abrió su corazón a la gracia de Dios y se comprometió al anuncio de la buena noticia de la salvación, "consolando y ayudando a su pueblo necesitado". También tu y yo le pedimos al Señor que nos abra los ojos de. nuestro corazón.

Al recibir la Comunión como comunidad de creyente cuestiónate, cuando se acerca un necesitado físico o espiritual le preguntas como Jesús. ¿Qué puedo hacer por ti, y lo ayudas?

Te dejo con un texto de Santiago: "Si un hermano o una hermana están desnudos, (necesitados)...y ustedes les dicen: Vayan en paz...pero no le dan nada para su cuerpo, ¿de qué sirve? La fe: si no tiene obras está completamente muerta". Stgo. 2, 15-17