Reflexiones - October 11, 2015

Jesús mirándolo con cariño le dijo: - una cosa te falta vende lo que tienes,

dale el dinero a los pobres- así tendrás un tesoro en el cielo-, y luego

sígueme. Mc. 10, 21

A veces deberíamos preguntarnos ¿cómo me mira el Señor? ¿Descubro que me mira con cariño, para que lo siga?

Si te fijas en el Evangelio descubrirás que toda la vida de Jesús fue un

llamado. A la mujer samaritana a "dejar el cántaro", cambiar su vida y

seguirlo. A los apóstoles, déjalo todo " ven y sígueme" al joven rico" déjalo todo y tendrás un tesoro en el cielo".

Por supuesto seguirlo a él es cargar la cruz de cada día. Es como dice el Papa Francisco: “Es un seguimiento en el que nos vamos dejando formar por el Señor y configurar el corazón a imagen del suyo".

Seguirlo a él es cumplir sus mandamientos, como dice el apóstol Juan: En esto

sabemos que lo conocemos: en que guardamos sus mandamientos... Quien dice que

permanece en Él debe caminar como el caminó. 1 Juan 2, 3. 6, sino seriamos como dice Jn 2, 4...la verdad no está en él.

El Señor invita a dejarlo todo para trabajar por el Reino. ¿Qué significa para Jesús el trabajo por el Reino?

Hay una frase de Ignacio de Loyola que siempre me llama la atención en relación a trabajar por el Reino de Dios dice: "Yo quiero y deseo, y es mi determinación deliberada”. Quiero es romper con la inconstancia con el cansancio o el buscar el trabajo que menos me compromete. Deseo de hacer su voluntad es la determinación contra la inconstancia, hoy pensamos grandes proyectos evangelizadores, pero cuando tropezamos con el primer obstáculo, ahí viene la inconstancia, lo abandonamos, o nos refugiamos en otras "cositas".

Hoy al recibir la Eucaristía dominical déjate mirar con amor por el Señor y

pregúntate: ¿Señor que tengo que dejar para seguirte?