Reflexiones - Jan. 25, 2015

El tiempo se ha cumplido. El Reino de Dios está llegando. Conviértanse y crean en el Evangelio. Mc 1,15

Hay una frase que puede definir hoy al hombre y la mujer, “somos hijos del tiempo." Dedicamos largas horas al trabajo estresante, tiempo en los expressway, llenos de nuevas construcciones que nunca terminan, tiempo en el hogar al servicio de los hijos, el trabajo que es más que un full time....donde a veces no hay tiempo ni para pensar. Sin embargo cuando el Señor quiere hablarnos de nuestra salvación nos dice que el tiempo de nuestra salvación se cumplió, que ya llegó, que él es el portador de esa “buena noticia". Ya se acabaron las profecías porque Juan el Bautista fue arrestado.

Ahora es el tiempo del Mesías, del Cristo, no podemos esperar, por eso los apóstoles lo dejan todo y lo siguen. Es el tiempo de la plenitud, donde el mal es derrotado, y toda la creación es guiada hacia Cristo, el Alfa y la

Omega, el principio y el fin de nuestra existencia.

Jesús nos predica un tiempo de conversión, “arrepiéntanse y crean" ¿Que significa arrepentirse y creer en Jesús? La propuesta de Jesús es bien sencilla, “niégate a ti mismo". ¿Pero se puede aún proponer negarse a sí mismo, a un mundo en el que tú y yo sabemos que se habla solamente de autorrealización, y autoafirmación?

Decir no a sí mismo es el medio de decir si a Cristo que es el fin de nuestro llamado. Los nuevos discípulos de Cristo no tuvieron que hacer duelo por lo que dejaron atrás, sino que ahora el fundamento de su vida es el Señor, ese es el cambio. Antes vivían para sí mismo, su barquita, sus redes, sus peces, sus comodidades, la propia gloria, ahora negarse a sí mismo y seguir a Cristo es colocar en sus intenciones la gloria de Cristo, los intereses del Reino y de la Iglesia. Recuerda que: cada No, pequeño o grande dicho a uno mismo por

Amor, es un Si dicho a Cristo.

Seguir a Jesús el Cristo es responder con hechos concretos a la llamada que el Señor nos hace en nuestra vida cotidiana: como padres y madres, como retirados, como estudiantes, como profesionales, Dios se nos manifiesta en la cotidianidad de cada día. Como bautizado pregúntate al recibir la comunión. ¿Proclamo la Buena noticia de la presencia de Dios entre los que me rodean?