Reflexiones - Nov. 30, 2014

Mirad, vigilad; pues no saben cuándo es el momento... Mc.13, 33

Hoy celebramos el primer Domingo de Adviento, del ciclo B.

La Primera Lectura y el Salmo Responsorial nos invitan a vivir este tiempo de preparación a la Navidad, orando a nuestro Padre Dios. El profeta Isaías nos dice: “Tu, Señor, eres nuestro Padre." Isaías 63,16 y el Salmo 79,4 “que brille tu rostro y nos salve"

El evangelio nos invita a ser “vigilantes". A veces pasamos anos esperando muchos acontecimientos que puedan cambiar nuestra vida. Para algunos es una lotería, para otros la espera de un largo viaje, para otros un cambio de trabajo...que no es malo, pero el Señor me trajo al mundo para algo más; desarrollar como decía San Ignacio, “mi sensibilidad espiritual".

Por eso en estas cuatro semanas de preparación la pregunta es: ¿En quién yo pongo mi esperanza? ¿Esos anhelos llenan mi vida?

Quizás este es un tiempo para poner en orden nuestra vida espiritual. A veces vivimos con mucha extroversión donde no se piensa, ni se asume

responsabilidades. La vigilancia es un desafío a tener como valor absoluto de nuestra vida, a Cristo nuestro Salvador.

Velad no sea que los encuentre dormidos...Mc 13,36, con muchas cosas que no llenan el vacío de Dios.

Dice el Papa Francisco: “Vigilar es estar despiertos en la fe, hay que tener además la mansedumbre, la paciencia y la constancia de la caridad... velar es vivir con esperanza."

Te invito a que hagas cada día en este tiempo de Adviento un rato de oración, delante del Santísimo, rezando el Rosario, de ser posible en familia, también dando gracias por los alimentos. Estar vigilantes como dice el Papa siendo constantes en la caridad hacia personas que viven solas, y necesitan que se les ayude, quizás con una palabra de aliento y esperanza cristiana, eso es mis queridos hermanos estar despiertos en este Adviento esperando su llegada.