Reflexiones - Dec. 14, 2014

Y le dijeron: ¿Quién eres? Yo soy la voz que grita en el desierto: Allanad el camino del Señor Jn.1, 22-23

Este tercer domingo de Adviento se le conoce como Gaudete, o tiempo de estar alegres por la proximidad de la Navidad.

Es como dice la primera lectura: El Señor me ha enviado a dar buenas noticias" Isa.61, 1.

Es un tiempo, como dice el Papa Francisco: en que nadie queda excluido de la cercanía del Señor, no hay razón para pensar que Dios está lejos de mí., al contrario está presente en mí, cuando voy al sacramento de la Confesión, y voy cambiando mis egos, mis pecados, mi negatividad, llevando esa buena noticia, “que el Señor me ama".

Es también un tiempo como dice San Pablo: Estar “siempre alegres" 1Tes.5, 16

A veces se nos olvida que si nuestra vida espiritual, nuestra vida de oración no nos convierte en cristianos alegres, es porque quizás apagamos el Espíritu Santo, Espíritu de alegría y paz. Dice el Papa Francisco que reconocer la misericordia de Dios en nuestra vida hace que brote en nosotros un himno de alabanza y de alegría.

Tenemos que ser una voz que clama en el desierto.

Hace días estaban jugando unos niños con un pedazo de cristal, y reflejaban la luz del sol en un papel, yo le dije a uno de ellos, cuidado no quemes el papel, el me contesto -no soy yo, es el sol el que los quema". Qué bien dicho: no soy yo"

Así nos ensena Juan el Bautista: “ser una voz que clama en el desierto”. Sean una voz de alegría, de esperanza y de conversión.

Recuerda que somos un cristal que refleja en el desierto de las almas, la voz del Señor que consuela, pero también su corazón que ama, sus manos que ayudan al necesitado, sus oídos que escuchan, sus pies, que buscan las almas, para llevarlas en este tiempo de Adviento, a los pies de Cristo, y su madre María.