Reflexiones - Oct. 12, 2014

"Amigo, como has entrado aquí sin traje de fiesta" Mt. 22,12

Hace algún tiempo iba a un restaurant a comer, y en la entrada había una pareja que decía: "Tenemos todo el dinero para comprar este lugar, ¿y usted no nos deja entrar a cenar? El dueño le contesto: "No es el dinero el problema, sino que ustedes no están vestidos apropiadamente para entrar".

Cuando reflexionaba en el Evangelio de esta semana me acorde de lo sucedido con la pareja del restaurant, Y pensé si algo parecido sucederá con el reino de Dios.

Jesucristo nos invita a entrar en el reino de Dios a través del Bautismo, sin embargo hay algunos que ponen excusas al compromiso del llamado de Dios.

Por el Bautismo hemos recibido la vestidura del Señor. ¿Cuál es la vestidura? La misericordia, el perdón, la solidaridad, con el pobre, el abandonado. Tenemos el mandato del Señor, como comunidad Parroquial de acoger a todos.

Luchar como dice el Papa Francisco: “para que la cultura del descarte no elimine seres humanos, ignorándolos, o en otros casos los más débiles, los niños no nacidos y los ancianos”. “Cada niño no nacido, pero condenado injustamente a ser abortado, tiene el rostro del Señor. Cada anciano, aun si está enfermo 0 en el fin de sus días, lleva en si el rostro de Dios. No se puede descartar".

Pidamos al Señor como comunidad evangelizadora tener siempre la vestidura de la caridad, para con todos. Quizás me podría preguntar al recibir la Comunión. ¿Veo en mis hermanos y hermanas necesitados el rostro del Señor? ¿Y qué hago para ayudarlos?

Recuerda que con esa "vestidura de la caridad" entraremos a la fiesta del Reino de Dios.

No se olviden tener presente en sus oraciones el Sínodo de la Familia que se celebra en Roma, y la próxima beatificación del Papa Pablo VI.