Reflexiones - Nov. 2, 2014

Yo reflexionaba y me preguntaba, que triste cuando el ser humano no puede celebrar la vida, ni la esperanza de la vida eterna, solamente la cultura de la muerte.

Hoy es un día para orar por las almas de los hermanos que ya no están con nosotros, hoy vienen a nuestra memoria sus rostros y pedimos que purificados de todas sus faltas puedan gozar de la felicidad eterna. Es nuestra esperanza, lo dice el Señor, el que crea en mi aunque haya muerto vivirá".

Cristo nos da la certeza que resucitaremos. “Por tanto si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él".Rom.6, 8

Hoy celebramos el día de la esperanza cristiana. Porque hay un hombre con manos heridas con ojos de carne, con corazón de carne, a la derecha del Padre, con todo el poder, intercediendo junto a su Madre por nosotros y nuestros familiares y amigos difuntos.

Lo que le dijo Jesús a sus discípulos, nos lo dice a nosotros. “Voy a prepararles un lugar para que donde yo estoy estén ustedes”, su familia, y toda la iglesia conmigo. (Jn 14,3)

Si hemos trabajado y luchado por Cristo, arrepintiéndonos de nuestros pecados, nos quedaremos asombrados cuando nos diga, mira esta es tu casa". Si tú has hecho tantos actos de amor, de sacrificio, si tú has querido tanto mi Sagrado Corazón, si tú has trabajado tanto por tu Iglesia, esta es tu casa, “donde ni ojo vio ni oído escucho lo que Dios ha hecho por todos nosotros” después de esta vida. (I Cor. 2,9)

Hoy oramos por nuestros hermanos difuntos y le pedimos a Cristo, el rey de la gloria, el vencedor de la muerte y del pecado la esperanza de la vida eterna. También le pedimos al Señor, por los que no lo conocen y viven sin esperanza, para que crean también ellos en la resurrección de los muertos y en la vida futura, Amen.